El Anticucho: Un Plato Tradicional Peruano Celebrado en el Tercer Domingo de Octubre
Aunque no es una fecha oficial, en Perú se celebra el día del anticucho el tercer domingo de octubre. Este es un día especial para conmemorar uno de los platos más representativos de la gastronomía peruana: el anticucho.
El anticucho tiene su origen en el Imperio Inca. Según las crónicas históricas, el anticucho se preparaba originalmente con carne de llama y se acompañaba de papa o maíz. Sin embargo, tras la invasión española, el anticucho se transformó, y ya en la época colonial, comenzó a prepararse con corazón de res. Los españoles adaptaron la receta, sirviendo los corazones ensartados en palitos, al estilo de las brochetas españolas.
En la época colonial, los esclavos eran alimentados con las vísceras y restos de carne, como el corazón y otros cortes menos apreciados. Así, el anticucho peruano nació como una receta popular y accesible para las clases bajas, utilizando lo que se consideraba comida de “resto” pero que, con el tiempo, se transformó en uno de los platos más amados del país.
Este delicioso plato peruano está siempre disponible en las esquinas de las grandes ciudades como Lima, Cusco y en pequeños pueblos, lo que lo convierte en un plato imperdible en fiestas locales o eventos públicos. En Cusco, puedes disfrutar de un anticucho todas las tardes y noches en las esquinas de la calle Ayacucho, calle Loreto, y en la avenida El Sol. Las señoras que venden este manjar lo preparan al instante, cocinando el anticucho en una pequeña parrilla a la brasa, lo que le da un sabor único.
El anticucho se sirve siempre acompañado de papa peruanita y un toque de ají cusqueño, que le da ese toque picante y sabroso tan característico. También puedes encontrar anticucho en los restaurantes tradicionales y turísticos de la Plaza de Armas de Cusco, donde a menudo se sirven como parte de un menú típico o como un aperitivo. El sabor es tan delicioso que incluso los turistas se suman a la tradición de comerlo mientras exploran la ciudad.
Además, las personas que venden anticuchos en Cusco lo acompañan frecuentemente con una bebida refrescante, como una chicha morada o un vaso de agua fresca, para balancear el toque picante del ají cusqueño y complementar la experiencia culinaria. Las esquinas de Cusco se llenan de aromas tentadores que invitan a probar este manjar tradicional mientras disfrutas del bullicio de la ciudad.
El anticucho no es solo un plato, es una parte integral de la cultura cusqueña y un símbolo de la gastronomía peruana que refleja la historia y el alma del país. Es una experiencia obligada para todo aquel que visite Cusco y quiera sumergirse en la autenticidad de sus tradiciones culinarias.
Algunos hoteles en Cusco ofrecen anticucho en su carta de restaurante. Si no lo encuentras en el menú, no dudes en preguntar en la recepción de tu hotel; con seguridad te lo conseguirán. El anticucho es tan popular que, si lo pides, los hoteles suelen hacer todo lo posible para que disfrutes de este plato tradicional en tu estancia.